3 de diciembre de 2011

McRae (Stuart MacBride)


El coleccionista de niños  El agente Logan McRae acaba de volver al trabajo después un año de baja y las cosas no podrían irle peor: acaban de encontrar el cadáver de un niño de cuatro años, estrangulado y mutilado en el fondo de una zanja. Hay un asesino suelto en A...berdeen, la «Ciudad de Granito» y los periódicos locales claman venganza. Además, Logan tiene que lidiar con su nuevo jefe, el inspector Insch, así como con la bella y glacial Isobel MacAlister, su ex novia, que también resulta ser la forense. Llegan nuevos casos de niños desaparecidos que morirán si no descubren al asesino. Con todo este berenjenal, Stuart MacBride consigue urdir una historia con elegancia y destreza, sin malgastar ni una sola palabra. Un thriller descarnado, impactante e imposible de dejar, de la mano de un autor con un ojo maravillosamente perspicaz y un sentido de humor negro tan típicamente escocés.



Luz mortecina  Al agente Logan McRae no le van las cosas todo lo bien que a él le gustaría. Su compañero, el agente Maitland, está gravemente herido y se le atribuye a él la responsabilidad de lo ocurrido, por lo que está en tela de juicio su continuidad en la comisaría de Aberdeen, la «Ciudad de Granito». Como última oportunidad ha sido degradado y tiene que trabajar bajo las ordenes de la insoportable inspectora Steel, en la que llaman «La brigada cagada». Además, el cadáver de una prostituta, Rosie Willians, completamente desnuda, apaleada y violada acaba de aparecer, junto con una serie de misteriosos incendios en los que mueren varias personas, entre ellos niños. El inspector Insch, su anterior jefe, no puede hacer otra cosa que pedirle ayuda para resolver el caso. Un tercer suceso aparece en escena: una mujer acusa a su vecina de haber matado a su marido ya que constantemente les agredía verbalmente. En medio de todo este follón, el depósito de cadáveres sigue llenándose de prostitutas muertas y Logan será consciente de que se le está acabando el tiempo; estas mujeres serán secuestradas y asesinadas si no descubren quién es el asesino. Si con su carrera profesional no fuese suficientemente complicado, Logan tiene que lidiar con su nueva vida junto a la Agente Watson.


Piel herida  Un violador anda suelto por las frías calles de granito, dejando tras de sí una estela de mujeres marcadas, torturadas. Sin embargo, este no será el caso del inspector Logan McRae; él tratará de resolver cuál es el motivo por el que se ha abandonado el cadáver no identificado de un hombre, delante del hospital de Aberdeen.
El rastro que ha dejado la muerte de este individuo lo conducirá por las oscuras sendas de la pornografía. Parece ser que se ha desarrollado en la ciudad toda una comunidad bondage que disfruta del dolor y la brutal violencia que se puede imponer a otros.
Logan no tendrá más remedio que aventurarse por el crepúsculo que suponen las librerías para adultos, las fábricas de películas porno y sus estrellas, los sádicos y los masoquistas. Lugares y personas que pocas veces resultan ser lo que parecen. Cuando la policía finalmente coge al violador de la Ciudad de Granito las celebraciones son efímeras. Los medios de comunicación, sus grandes seguidores y el aturdido tribunal fuerzan al cuerpo de policía a dejar ir al sospechoso. Pese a tenerlo bajo vigilancia, los ataques a mujeres no cesan. ¿Será realmente este el asesino? Si es así, ¿podrán atraparlo? Jackie Watson, el ordenador que tiene por novia, mantendrá hasta el final su convicción de que la estrella de Aberdeen es el culpable y hará todo cuanto esté en su mano para demostrarlo. Este será sin duda el mayor infierno para nuestro inspector.