28 de octubre de 2012

Encuentro con Ken Follett







El ocho de Octubre, poco antes de las 18,00 horas, recibí un mail de Berta Mongé, del  Departamento de Marketing de Plaza&Janés en el que se me invitaba, junto con otros nueve bloguers, a un encuentro privado con Ken Follett.
Me quedé tan “alucinada” que la única respuesta que se me ocurrió fue: ¿dónde será? Cómo veis de lo más original. Inmediatamente recibí contestación: en el Ritz. E inmediatamente confirmé mi asistencia. Le reenvié el correo a eliott, porque no me lo podía creer. Y aún no me lo creo. Han pasado 20 días y todavía no he asumido lo que ha pasado.
Lo primero que había que hacer era mandar una serie de preguntas a la editorial, para que no se repitiera ninguna. Jamás me había visto en algo semejante. ¿Y qué le pregunto yo a este señor? Porque bastante tendré con poder articular palabra ese día como para además tener que pensar. Y envié siete preguntas fáciles.
Dos días antes del encuentro la camisa no me llegaba al cuerpo. Los nervios no me dejaban vivir. Y pensaba para darme ánimos: Montse, Follett es el único escritor de bestsellers respetado por los críticos, para ti es uno de los más grandes, pero no deja de ser una persona como cualquier otra. Pero ni por esas.
Y llegó el día. Soy hipermegasuperpuntual y el miércoles no podía ser menos. Una hora antes estaba yo paseo para arriba paseo para abajo por la Plaza de la Lealtad. Cuando llegué había allí dos mujeres y un hombre, pero como ninguno llevaba El invierno del mundo en la mano, no sabía si iban al encuentro o no.





Decidí ir, para hacer tiempo, a ver a “mi Neptuno”, que eso siempre me infunde mucho valor. Volví al rato y llamé por teléfono a uno de los números de contacto que tenía y me dijeron que en un momento bajaban a buscarme.
Fue cuando empecé a ver personas con el libro de Follett en la mano y empecé a tranquilizarme un poco (pero no mucho, porque era un flan). Nos pusimos a hablar y decidimos esperar en el hall del Ritz que bajasen a buscarnos.
Berta, de la que ya he hablado, y Pilar Alonso, la Community Manager de Ken Follet, nos dieron “instrucciones” de cómo iba a ser el encuentro.  Con tanta información me dio la impresión que iba a ser todo siguiendo un rígido protocolo, pero nada más lejos de la realidad.
Nos subieron a una salita, donde estuvimos todos reunidos y pudimos beber y picotear algo, mientras que esperábamos la llegada del autor. Un señor (discúlpame, pero ni recuerdo bien el nombre ni la web a la que pertenecías, aunque creo que te llamabas Pepe, pero desde aquí un millón de gracias), me estuvo intentando tranquilizar todo el tiempo, porque yo era un manojo de nervios. 
Era incapaz de disfrutar de una experiencia inolvidable, que difícilmente se volverá a repetir nunca; un regalo de los más grandes que he recibido en mi vida como lectora. Además, estaban allí las cámaras de Televisión Española, grabando un reportaje que se iba a emitir en el telediario de las 21,00.
Cuando llegó brindamos con él y pidió conocer a uno de los dos lectores que habían ganado el concurso de Facebook.
La primera en entrar tenía que estar preparada. Y cuando ella pasara a la suite tenía que ponerme “en posición de salida” yo, que era la segunda. Ahí fue cuando Pilar Alonso (mil gracias también para ti) demostró lo que vale: estuvo dándome ánimos, porque yo solamente sabía decir “no sé que hago aquí” (y no iba mal encaminada, porque todos mis compañeros pertenecían a páginas webs grandísimas y a blogs muy grandes, y el mío es muy muy pequeñito comparado con los suyos: Elena de Anika entre libros, Ascensión de El Bibliófilo Enmascarado, Pepe de El Placer de la Lectura, Tatty de El universo de los libros, Eva de La historia en mis libros, Lourdes de Libros que voy leyendo, César de Libros y Literatura y Bruno de Trabalibros; sé que falta uno, pero son los que me ha facilitado la editorial). 
De lo que sucedió dentro apenas recuerdo nada: que le saludé y le entregué el libro para que me lo firmara y poco más. Aquello estaba lleno de personas, de cámaras, de luces…  Y para colmo de males, cuando oía como temblaba mi voz, más nerviosa me iba poniendo, y las palabras más se me iban atascando. Me veo y apenas me reconozco, pero sé que esa soy yo.
Os dejo el vídeo, aunque os aviso que, para mí, CONTIENE SPOILER (del autor, no mío), aunque es posible que algunos no lo veáis así. 
Todavía sigo sin creerme que el 24 de Octubre estuve en una suite del Ritz con Ken Follett. Menos mal que existen las fotos y los vídeos para saber que no soñé, que estuve allí, que me firmó mi ejemplar, que le hice mis preguntas y que me demostró que, aunque es el autor más vendido en España, es un hombre simpático,  amable, muy cercano y que tiene muy claro, como ha publicado hoy un periódico, que nosotros somos una mina de oro y que tiene que cuidarnos.
Gracias a Plaza&Janés por todo, especialmente a Berta y a Pilar, por la organización y, sobre todo, por su trato. ¡¡¡Sois maravillosas!!!
Y mil millones de besos a eliott por haberme aguantado todos estos días.