17 de diciembre de 2012

Pretérito imperfecto (Mercedes Pinto Maldonado)




Datos técnicos
Título: Pretérito imperfecto
Autor: Mercedes Pinto Maldonado
Editorial: Autoeditado
Primera edición: Agosto de 2.012

Sinopsis
Tres largas relaciones, dos hijos, dos divorcios y una situación económica al límite es todo lo que ha conseguido a sus cuarenta y cuatro años. Todo se desmorona a su alrededor: la relación con su única hermana, la educación de sus hijos, la tienda de instrumentos de música con la que apenas se gana la vida, las relaciones con sus exparejas…
Siempre ha tenido un bajo concepto de sí misma, jamás realizó tarea alguna que la hiciera especial; y nunca se ha planteado si las continuas frustraciones que la persiguen responden a algo más que su falta de talento y voluntad.
Siempre ha tenido un bajo concepto de sí misma, jamás realizó tarea alguna que la hiciera especial; y nunca se ha planteado si las continuas frustraciones que la persiguen responden a algo más que su falta de talento y voluntad.
Pero un día recibe la llamada de una amiga de la infancia y, a partir de ese momento, se ve obligada a regresar al pasado, a revivir el papel que representaron sus padres, abuelos y hermana, en la que hasta entonces le había parecido la más perfecta casa de muñecas: el hogar de su niñez.
La llamada le informa de que un trágico suceso, que protagonizó a los ocho años, ha salido a la luz por un proceso judicial en el que se ve inmersa de repente. Estela pensaba que aquella tarde de verano había quedado enterrada en el labrantío donde desembocaba su calle.
Esto dará la oportunidad a su abuelo Rafael de regresar del pretérito para acabar un trabajo que quedó suspendido y salvar a su nieta del caos que la devora.

Concurso de microrrelatos. "El búnker de Noé" y el fin del mundo. Ganadores.







Hola a tod@s!

Tenía que haber publicado esta entrada el día 12, pero por problemas de salud no he podido hacerlo hasta ahora. ¡¡¡Cien perdones y mil lo siento!!! Disculpadme, por favor.

Pero Gabri Ródenas, el autor de El búnker de Noé, puso un comentario en la entrada correspondiente anunciando que eran ganadores todos los relatos presentados y pidiendo que cada "escritor" se pusiera en contacto con él.

  • Bueno, bueno... Como la organización me ha autorizado a ello, doy por finalizado el concurso. Quiero agradecer a todos vuestra participación. Nos ha sorprendido tanto la calidad de vuestros relatos que hemos decidido ampliar el número de premios. O, en otras palabras, tod@s habéis ganado. Tan pronto la organización me facilite un mail, recibiréis un ejemplar de EL BÚNKER DE NOÉ. Me consta que algunos participantes ya han leído la citada obra. Ellos recibirán el día 21 un ejemplar de mi segunda novela ESTACIÓN ORICHALCUM. por lo demás, todos los relatos aparecerán desde hoy mismo en mi web www.comomeconvertienunescritormillonario.com Gracias de nuevo por participar y seguimos en contacto.

  • P.D.: Mejor enviadme un mail a mí y ahorramos trabajo a Montse y Elliot. Mi correo es uncafecongabri@gmail.com Saludos.

En primer lugar, quiero daros las gracias a todos por participar y mi enhorabuena, porque habéis escrito unos microrrelatos fantásticos (así, entre nosotros, yo hubiese sido incapaz de escribir más de 3 palabras seguidas).

Y aquí os dejo los textos premiados:


Ismael González


  • Calliphoridae siempre estaba contenta. Algunos, los que bien la conocían, habrían dicho de ella que se mostraba exultante; mas nadie preguntó en su momento. Calliphoridae había muerto hacía ya mucho tiempo. Ahora solo resta su vago recuerdo, a pesar de todo ninguneado por un buen número de sus hijas. Pero una de ellas había disfrutado de su madre, de su contagiosa alegría, de sus historias… Tanto había querido a Calliphoridae que la tenía presente aun mientras comía, cuando se repantigaba en el poco tejido que quedaba, al deslizarse afuera, por la cuenca del ojo, tropezando y rodando, tropezando y rodando. Y lloraba por Calliphoridae al afanarse en la miasis, pues al modo de su madre también procuraría un hogar para sus hijas. Infinitos hogares deshabitados había ahora, aunque el porqué de esto Calliphoridae jamás se lo había explicado. Calliphoridae… ¡cuánto te echo de menos!.


Juan Luis Galán Olmedo


  • Fue sin previo aviso. Millones de personas se morían de hambre, pero no fue el detonante. En el primer mundo, así lo llamaban; los que un día creyeron tener derechos que comenzaron a perder, al tiempo que aumentaban sus obligaciones. Los que se creían opulentos comenzaron a dejar de serlo, pasaron a pertenecer a aquellos que perdían derechos. Los que dejaron de tener derechos, dejaron de tener con lo que poder alimentarse, pero no fue el detonante. Hubo mucho sufrimiento. Nunca se supo porqué, el sistema tal y como se conocía desapareció. Se propició un cambio en todos y cada uno de los que sobrevivieron. Un nuevo mundo: una Constitución Universal. Todo sucede sin previo aviso, excepto para los que supieron verlo llegar; siempre hay un detonante, pero hay que saberlo observar. Ninguno quedó con vida para descubrirnos que pasó.


Marycheivis


  • En el planeta Tierra los habitantes tenían unas vibraciones diferentes a las cotidianas en ese día o noche. Allí donde la protagonista era la noche, ésta se presentó tranquila despejada, con una enorme luna capaz de iluminar el camino a cualquier viandante trasnochador; el otro hemisferio estaba preparado para que los terrícolas comenzarán un nuevo día, el cual se tornaba luminoso; un sol resplandeciente inspiraba alegría, nada les hacía suponer lo que iba a acontecer. De repente, una especie de trueno aterrador paralizó la vida del planeta durante un tiempo inestimable para los terrícolas. No habían sido conscientes en ningún momento que eran pequeñas marionetas y que alguien los manejaba a su antojo y semejanza. Su papel en esta obra de teatro había concluido y el ruido no era otra cosa que la bajada de un gran telón. El Fin del mundo había llegado.

pepeworks

  • Se había anunciado el fin del mundo. Nadie quiso creerlo. Pero ocurrió. En pie sólo quedó un árbol. En su vetusto tronco, a punta de navaja, se había rotulado un corazón. Una flecha atravesada conectaba dos nombres: Lucía y Tomás. El torpe trazo humano había garabateado el fruto de un amor fugaz. Una tímida e intensa huella que brilló sólo un instante. Un instante eterno. En un páramo atemporal y asolado, calcinado hasta el infinito, sin días ni noches que estableciesen un ciclo o una rutina del devenir, sin otra presencia que la de un único y abandonado árbol robusto, anciano y frondoso. El árbol de la sabiduría.

Lya Sparrow


  • El fin del mundo va implícito en todas y cada una de las pequeñas derrotas. Son fines del mundo cortos, sencillos y crueles, como ese ligero temblor que apenas se siente en la superficie, pero que destroza el núcleo de lo que somos, de lo que fuimos. Ese es nuestro fin del mundo, asumir que nada será como fue y que no sabemos cómo será lo próximo. El precipicio al que nos asomamos cada vez que elegimos, que nos eligen. Que no tenemos elección. Que seguimos por inercia, que vivimos de una ilusión que sabemos pasajera e idiota. El fin del mundo es comprender que todo pasa y que todo queda. Hacerse mayor y, al final, no darle importancia. El fin del mundo es vivir, pese a todo.

Sara

  • No fue como lo habían imaginado. No hubo naves invasoras, fenómenos naturales o jinetes apocalípticos. No fue un final grandioso, ni estuvo a la altura de las grandes producciones cinematográficas o de las brillantes novelas que sobre el hecho se escribieron durante décadas. No hubo, en resumen, un gran acontecimiento que diera por finalizado todo aquello al mismo tiempo. Ni siquiera hubo un día concreto. Se fueron muriendo, sin embargo, poco a poco todos aquellos mundos que en soledad o compañía habían creado. Las flores del balcón que regó con esmero durante años marchitaron, el fruto de aquel amor cuyo rostro esperaban conocer en nueve meses se perdió, la esperada oportunidad que parecía por fin próxima se alejó entre excusas... Y así fue cómo pasó al final, cómo llegó el fin del mundo: enterrado bajo la tristeza de la muerte de las pequeñas cosas.

Inés
  • Y se apagó el sol. Así, de pronto. No salía ni se ponía, vivíamos en la más absoluta oscuridad. Las autoridades no paraban de hacer comunicados para que la sociedad mantuviese la calma. Los científicos explicaban que pronto aparecería otra estrella que nos daría los mismos beneficios que el Sol. Pero eso nunca pasó. Primero dejamos de tener lluvia. Después las frutas y verduras desaparecieron. Hubo guerras, matanzas, suicidios, asesinatos al por menor y al por mayor. Y de repente, un día regresé a la tierra después de estar seis meses dando vueltas por el espacio. Me di cuenta de que todo lo que me iban narrando desde la tierra era verdad. Estaba solo. Me puse a escribir esto y decidí que iba a tomarme la pastilla de la muerte rápida. No tenía sentido seguir viviendo. Adiós mundo.


Raúl García

  • hola es el fin del mundo y escribo rápidamente este comentario por si alguien lo pudiera leer voy a contar cómo pasó todo comenzó cuand 




No olvidéis que el día 21 se publica Estación Orichalcumla esperada segunda parte de El Búnker de Noé.