26 de noviembre de 2011

El maestro iluminador (Brenda Rickman Vantrease)


Datos técnicos
Título: El maestro iluminador
Autor: Brenda Rickman Vantrease
Editorial: Maeva
Primera edición: Marzo de 2.005

Sinopsis
En la Inglaterra de 1379, el acceso a la Biblia es imposible para el común de los mortales. La Iglesia, en su afán por mantener su influencia sobre la sociedad, impide que se hagan traducciones de las Santas Escrituras al inglés.
Pero los primeros movimientos reformistas ya se hacen notar y el teólogo John Wycliffe no duda en enfrentarse al intolerante obispo de Norwich, Henry Despenser y traduce por su cuenta la Biblia para hacerla accesible al mayor número de creyentes posible.
Para ilustrar esta Biblia llega a la ciudad el famoso maestro iluminador Finn, que se instala con su hija en casa de lady Kathryn, viuda de un noble favorable al movimiento reformista, y pronto surgirá algo más que amistad entre estos dos apasionados defensores de las libertades en tiempos tan difíciles.

Autor
Brenda Rickman Vantrease nació en 1.945 en White County (Estados Unidos). Licenciada en Literatura inglesa por la Universidad de Belmont en 1967, obtuvo master y doctorado en la Universidad del estado de Tennessee. Ha ejercido la docencia hasta dedicarse de lleno a la escritura. Sus novelas son de corte histórico, con temática original y atractiva, y de lectura entretenida.


Personajes
- Finn, maestro iluminador.
- Lady Kathryn, noble propietaria  de Blackingham. Viuda de sir Roderick, tiene dos hijos gemelos, Alfred (el futuro heredero) y Colin.
- Rose, hija de Finn.
- Henry Despenser, obispo de Norwich.
- Sir Guy, sheriff.
- Medio Tom, enano amigo de Finn.
- John Ball, monje lolardo.
- Simpson, administrador de Blackingham.
- Julian de Norwich, mujer anacoreta.
- Agnes y Magda, criadas de Blackingham.

Introducción histórica
El libro, que transcurre en Inglaterra, comienza en el año 1.379. Un año antes de ha producido el Cisma de Aviñón, por el que el papado tiene dos sedes, una en Roma y otra en la mencionada ciudad. En oposición a la iglesia y al papado, se extiende por Inglaterra los lolardos, que denuncian la corrupción y apostasía de obispos y sacerdotes. Son partidarios del profesor de Oxford John Wycliffe, quien admite como única doctrina y culto las Sagradas Escrituras. Traductor de la Biblia (Vulgata), niega la jerarquía, abandona el celibato, rechaza la eucaristía y las indulgencias, y propugna una iglesia nacional que viva en evangélica pobreza.
Los lolardos desprecian el orden divino de las clases y preconizan ideas radicales de igualdad. Estas mismas nociones liberales también se hallaban en las canciones de los trovadores, lo que lleva a muchos a cuestionarse dicho orden divino.
Que la gente común pueda leer la Biblia traducida al inglés, lleva consigo su propia interpretación de las Sagradas Escrituras, sin necesidad de ningún intermediario.
Con la muerte de Eduardo III Plantagenet, hereda el trono su nieto Ricardo II, hijo de "El Príncipe Negro", un niño de diez años. Sus tíos, el duque de Lancaster (Juan de Gante, amigo y protector de Wycliffe) y el de Gloucester, quieren ejercer la regencia a su antojo y dominar al menor.

Argumento
En 1.379, el maestro iluminador Finn llega a Norwich, con el encargo de realizar para la abadía de Broomholm el Evangelio de San Juan. El abad, por mediación de uno de sus monjes, le pide a lady Kathryn que hospede a Finn y a su hija Rose en Blackingham, por lo que recibirá una compensación. Ella acepta, porque cada vez anda más escasa de dinero, por las constantes sangrías a las que la somete un sacerdote a servicio del obispo.
La llegada del iluminador a la heredad coincide con el descubrimiento por parte de los hombres del sheriff Guy del cadáver de un cura....

Opinión personal
He empezado este libro por casualidad. Hace unos días vi una reseña sobre La comerciante de libros, la continuación de éste, y me llamó la atención. La Edad Media es el período histórico que más me gusta en novela de este tipo y realmente no me ha defraudado: hay héroes, villanos, intrigas, asesinatos, todo ello con el telón de fondo de la historia real de Inglaterra en este período. El libro engancha desde la primera página, en cuanto vemos la primera injusticia... A pesar de la escasez de diálogos, el libro es ameno y fácil de leer.
Lo primero que sorprende de la novela es la mezcla de personajes reales (Wycliffe, Henry Despenser, Julian de Norwich, John Ball, Wat Tyler), con otros ficticios, pero manteniéndose fiel a la historia.
Todos los capítulos empiezan con citas de textos de personajes a los que se alude en la novela en algún momento, como el caso de Chaucer, Wycliffe o Julian de Norwich, para que así podamos hacernos una idea más clara de cuales eran sus pensamientos.
Aunque Inglaterra no tuvo un feudalismo típico, como fue el caso de Francia y España, vemos claramente los estamentos sociales y la diferencia abismal entre la nobleza y el clero, por un lado, y el pueblo llano y la servidumbre, por otro.
Por otro lado, la autora narra magistralmente como era la sociedad de la época, haciendo mucho hincapié en los abusivos impuestos reclamados por la realeza y por el clero: la capitación (el impuesto por cabeza para sufragar las guerras) y el diezmo (la décima parte de los beneficios obtenidos). No debemos olvidar tampoco el dinero que sacaban los curas con la venta de indulgencias.
Sorprende también la división de la justicia: por un lado, la real, en manos del sheriff, el representante del rey; por otro, la eclesiástica, en las del obispo. Cada uno imponía sus propias leyes a su criterio, según a quién compitiera juzgar.
Y, por último, el tema de las jerarquías eclesiásticas, los únicos con poder para enseñar la verdad revelada en las Sagradas Escrituras, y los lolardos, que niegan los privilegios de la iglesia para difundir la palabra de Dios. Por eso Wylcliffe tradujo la Biblia al inglés sajón, para que todos los que supieran leer hicieran su propia interpretación. Ese idioma era el del pueblo, mientras que el francés normando era el utilizado en la corte y el latín el empleado para los textos religiosos.

Leído el 26 de Noviembre de 2.011