31 de diciembre de 2011

Carta de una desconocida (Stefan Zweig)

Datos técnicos
Título: Carta de una desconocida
Autor. Stefan Zweig
Editorial: Acantilado
Edición: 2.002

Sinopsis
Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste.
Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final.
En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre.
Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora.

Autor
Stefan Zweig nació en Viena en 1.881 y murió en Petrópolis (Brasil) en 1.942. Fue un escritor austríaco de la primera mitad del siglo XX. Sus obras fueron de las primeras en protestar contra la intervención de Alemania en la segunda guerra mundial. Fue muy popular durante las décadas de 1.920 y 1.930. Escribió novelas, relatos y biografías, entre las más conocidas están las de María Estuardo y la de Fouché, una obra mitad biografía y mitad novela histórica muy interesante sobre un personaje que nadie ha enriquecido ni antes ni después de Zweig. Otra de sus biografías, la dedicada a María Antonieta, fue adaptada al cine en Hollywood. Tras su suicidio en 1942, su obra fue perdiendo fama progresivamente.
Algunas de sus obras más destacadas son:  Ardiente secreto, La piedad peligrosa o La impaciencia del corazón y Novela de ajedrez.
Argumento
En lugar de hacer un resumen del libro, la carta que recibe un artista de una mujer que ha estado enamorada de él durante toda su vida, pondré una selección de lo que más me ha marcado:
  • Mi hijo ha muerto ayer y ahora no me queda en todo el mundo nadie más que tú; tú, que no sabes nada de mí; tú, que entretanto te distraes con tus asuntos o con otros hombres. Sólo te tengo a ti, que nunca me conociste, a quien siempre he querido.

  • Debo decirte que desde aquel momento nada de la casa ni de mi pequeño mundo infantil me interesó más que tú; que con la firme tenacidad de una chica de trece años sólo me ocupé de tu existencia. Vigilaba tu persona y observaba todas tus costumbres, examinaba a los hombres que te visitaban, y todo ello, lejos de disminuir mi curiosidad, no hacía sino acrecentarla, ya que la dualidad de tu vida se hacía cada vez más evidente en lo diversos que eran tus visitantes.

  • Al fin llegó una tarde en que te fijaste en mi presencia. Te había yo visto desde lejos y hacía esfuerzos de voluntad para no apartarme de tu camino. Quiso la fortuna que un carro obstruyese parte de la calle, obligándote a pasar cerca de mí.
    Involuntaria y distraídamente, me miraste, notaste mi intención, y al punto- aún me asusta el recuerdo- tu mirada fue esa que dedicas a todas las mujeres, esa mirada tierna y envolvente que desnuda, la misma mirada fija y larga que me había transformado, de niña en mujer, en amante. Durante uno, dos, tres segundos, tu mirada se cruzó con la mía, que yo no podía apartar de tu persona, y desapareciste. Me palpitaba el corazón; inconscientemente debí retardar mi paso, y al volver la cabeza, presa de invencible curiosidad, te vi parado, siguiéndome con tu mirada. Y por la manera de fijarte, con curiosidad e interés, comprendí que no me reconocías. Ni me reconociste entonces, ni me has reconocido nunca.

Opinión personal
He conocido a Zweig gracias a una bloguera que he conocido en un club de lectura. Me recomendó Novela de ajedrez, pero cuando me había leído tres páginas, vi que no era el mejor momento para que esa obra y yo nos encontrásemos. Luego tropecé con ésta por casualidad y decidí conocer a este autor. La impresión ha sido muy buena, aunque la novela es muy triste, tristísima: la historia del amor de una mujer hacia un hombre que no ni siquiera sabe que ha existido. Pero los sentimientos están a flor de piel y pienso que pocos escritores serían capaz de llegar tan adentro del alma humana como lo hizo Zweig. Posiblemente tanta sensibilidad provenga de todo el sufrimiento que fue su vida. Volveré a leer obras suyas, pero creo que con tiempo. No es un autor para leerse toda su obra de golpe, porque toca demasiado el corazón.

Leído el 31 de Diciembre de 2.011
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