5 de enero de 2012

Eitana, la esclava judía (Javier Arias Artacho)

Datos técnicos
Título: Eitana, la esclava judía
Autor: Javier Arias Artacho
Editorial: Martínez Roca. Colección: Mr novela histórica.
Primera edición: Mayo de 2.011

Sinopsis
Eitana siempre creyó que su vida ya había sido tallada desde antes de nacer. Se había asomado al mundo con los ojos bien abiertos, oscuros, obstinados y firmes, sin apenas llanto, por ello su abuela pronto comprendió cuál sería el carácter de aquella niña y, con admiración, de sus labios se rasgó eitana, con fuerza y valor.
Tal vez, de no haber sido así, entonces no hubiese corrido como un pequeño león hacia su destino y, quizás, simplemente se hubiese quedado agazapada en la azotea de su casa ajena a la crucifixión de su padre.
Pero no lo hizo. Y allí comenzó su esclavitud con apenas trece años. Aquello sucedió en Julias, en la Palestina del año 54, durante el Imperio de Claudio. En aquel entonces, para ella Roma era un lugar demasiado lejano y terrible, simplemente un imposible que no imaginaba que se convertiría en su mundo. En aquel entonces, no podría comprender la indignidad de la esclavitud, ni las vejaciones de un juez avieso, quien habría de humillarla en un camastro lujoso.
Quizás entonces, de haberlo sabido, habría deseado morir antes de partir. Pero la joven judía no había podido elegir su destino...

Autor
Javier Arias Artacho nació en 1.972 en España, aunque ha pasado gran parte de su vida en Argentina. Se dedica a la docencia y ha publicado varias obras, entre las que destacan La sombra de Masada, Náufragos y Argentina, un país extinguido.

Argumento
Estamos en el año 54 de nuestra era. Judea es territorio del Imperio Romano, gobernado por el emperador Claudio. El padre de Eitana y un grupo de compañeros están segando, ven pasar a un grupo de legionarios romanos y deciden atacarlos. Pero estos se defienden y los judíos son hechos prisioneros.
Alguien avisa a la madre de Eitana de lo que ha sucedido y va a comprobarlo. Cuando regresa a casa le cuenta a sus hijos que su padre ha muerto.
Eitana, con esa rebeldía que la caracterizaba ya desde niña, decide verlo con sus propios ojos. Los soldados se apiadan de ella y dejan que se abrace a su padre crucificado. Éste, que aún no ha muerto, le pide que se marche, pero Eitana no le obedece. 
Finalmente, uno de esos soldados decide intervenir, porque la ve como una rebelde, y al ver lo bella que es decide ofrecérsela al tribuno Publio Lucilio. 
Eitana se ha convertido en una esclava y parten rumbo a Cesarea. Allí Marcius Julius, otro tribuno, ve el trato que le han dado a la muchacha y decide comprarla para él, que va a dejar el ejército y partir a Capua, donde está su residencia.
Una vez embarcados, su nuevo dueño enferma gravemente, y al ver que ha llegado su hora, entrega a Eitana un anillo para que sea su salvoconducto cuando llegue a Capua. 
Queda en manos del ordenanza del tribuno, pensando que la llevará a su destino. Pero en cuanto desembarcan, se la vende a un mercader de esclavos. El destino de Eitana está sellado.

  • Entonces comenzó a palparle el cuerpo, como había hecho hacía unas horas el mangón, repasando su túnica de lino sucia, sin quitársela, tañendo sin reparo la mezquindad de sus pechos, la lisura de su vientre y la firmeza de sus piernas. La muchacha aguantó la pesquisa apretando los dientes, todavía con el anillo de plata que le había dado el tribuno como su último hálito de esperanza, como si aquello constituyese el pábilo de un candil que agonizaba, pero que a la vez se había convertido en el único brillo que podía sacarla de una lóbrega caverna.
  • En las jornadas sucesivas a su llegada, Eitana descubrió tres cosas importantes para su nueva e inesperada vida: que trabajando y obedeciendo podía pasar desapercibida, que la nueva lengua cada día resonaba mejor en sus oídos y que un pasado áspero se aquietaba entre las paredes de aquella domus,aunque nadie se atreviese a hablar de él.
  • Así fue como Eitana por fin comenzó a reconstruir el pasado de la domus, así fue como supo que Livia había muerto mucho antes de que la oscuridad se cerniese completamente sobre la domus,mucho antes de que Efren apareciese en la vida del juez. Así fue como supo que todo había sido una cuestión de amor y de desamor, y que solo Doma había llegado a conocer a aquella niña que llegó a avergonzar a Roma.
  • Eitana estaba convencida de que los hilos de Yahvé se movían constantemente alrededor de ella, y aunque ocultos e incomprensibles, iban tejiendo su vida con esmero y no de una forma fortuita, sino sembrada de rastros que la guiaban hacia algún desconocido que ella ignoraba, pero ansiaba en lo más profundo de su corazón.
  • Fue así como en su vida volvieron a precipitarse las cosas. Fue así que, cuando comenzó a percatarse de que su rumbo era zarandeado por encuentros y desencuentros, ya todo era demasiado tarde para descifrarlo, y luego evitarlo.
  • Yo era casi una niña y no había hecho absolutamente nada. Me arrancaron de mi gente por llorar delante de la cruz de mi padre. Tu padre me dio un anillo, pero me arrebató muchas otras cosas.
Opinión personal
Aunque la novela histórica es el género que más me gusta, dentro de ella el que más me seduce es el medieval. Llevaba un tiempo sin leer nada ambientado en la antigua Roma (creo que desde la heptalogía de Colleen MacCullough) y me habían hablado muy bien de este libro, así que decidí ponerme con él. Y realmente ha superado todas las expectativas que tenía puestas en él.
El libro engancha desde la primera página, porque su autor nos hace meternos en la piel de Eitana desde la primera página y no podemos dejar de leer hasta que no sabemos que sucede con su vida. Eso a pesar de que utiliza, para mi gusto, demasiada terminología latina, que para alguien no versado en la historia puede terminar resultando muy farragoso, y que las frases son demasiado largas, por lo que debe utilizar demasiados signos de puntuación.
El libro está muy bien documentado y narra magistralmente la sociedad romana de la época, los conflictos religiosos, así como la historia de la Judea y la Roma de mediados del siglo I.
Un solo pero: la palabra ilota la utiliza como sinónimo de esclava. Y no. Ilotas son solamente los siervos espartanos.
Una vez leída la biografía del autor y que es experto en religiones, entiendo mejor la fe de Eitana en su dios, así como el título de las tres partes en que se estructura el libro: "Tiempo de sufrir", "Tiempo de crecer" y "Tiempo de aceptar".
Un libro muy recomendable.

Leído el 6 de Enero de 2.012