4 de enero de 2012

El salón de la embajada italiana (Elena Moreno)

Datos técnicos
Título: El salón de la embajada italiana
Autor: Elena Moreno
Editorial: Temas de Hoy. Colección: Th Novela.
Primera edición: Enero de 2.011

Sinopsis
El día que su fascinante tía fallece, Carmela, periodista y escritora, rememora la libertad y sofisticación que esa mujer de origen italiano, relacionada con la alta sociedad internacional, le quiso inculcar y que con el tiempo quedaron sepultadas bajo el peso de las responsabilidades familiares.
Meses antes, la apacible e insatisfecha vida de Carmela se tambalea cuando Mateo, un atractivo hombre de negocios, aparece en Bilbao para hacerle un extraño encargo por el que está dispuesto a pagar cualquier precio: investigar y redactar la biografía de su padre, muerto tiempo atrás.
El desconcierto asola las primeras entrevistas con Mateo, pero una serie de acontecimientos le darán fuerza para descubrir no solo los misterios que parecen rodear el encargo, sino aquellos que comienza a sentir en su corazón.
A partir de ese momento, Carmela intuirá que la vida no tiene por qué construirse sobre renuncias, que la lealtad puede romperse, que la historia esconde secretos que deben ser confesados y que todas las libertades tienen un precio. Las claves para adentrarse en ese mundo las encontrará en la vida de su tía.
Una intensa y potente lectura para todas aquellas personas que vislumbran el momento de reinventarse.

Autor
Elena Moreno, nacida en Bilbao, es licenciada en Ciencias de la Información. Ha trabajado tanto en radio como en prensa escrita, y El salón de la embajada italiana es su primera novela, aunque ha ganado algunos premios de relatos.

Argumento
El libro empieza cuando Carmela recibe una llamada de Odalis, la persona que cuida a su tía Carmen, diciéndole que ésta se muere. A través de saltos espacio-temporales, vamos conociendo la vida de estas dos mujeres, y aunque la más joven siempre supo que era la sobrina favorita de su tía, lo que ignora es que tienen más en común de lo que ella nunca podría llegar a imaginar.
  • La tía Carmen I. Farinelli había sido muy hermosa. Los hombres se volvían nada en su presencia. Quedaban prendidos en la tela de araña que tejía con el arte de una seducción sutil y definitiva. Era una mezcla de Hollywood en sus mejores tiempos y española de las que cuando besa, besa de verdad. La tía se había apoderado de mi curiosidad cuando era niña, cuando quería pertenecer a alguien que me mirara solo a mí. Me conquistó con sus silencios, sus alborotos, sus risas y sus llantos. Mis ojos iban pegados al ruedo de su falda, a la estela de su perfume, a sus maletas que iban y venían por un mundo del que ni sabíamos si existía del todo, mis ojos vigilaban «a aquel no sé qué, qué sé yo» que arrastraba; unos secretos de los que el resto de la familia cuchicheaba y que nunca cabían en las conversaciones del comedor cuando ella estaba presente  La tía viajera, la que tenía una vida suya... La tía que había conseguido pegarme a su sombra para ver como administraba sus encantos... La que me enseñó dónde estaba la puerta para escapar de la vulgaridad.
  • La infancia es un laberinto de recuerdos que nunca acabamos de recorrer. Tenemos toda una vida para aprender cómo y en qué lugar aprendimos a aprender. Yo no supe —en esas noches— que mi vida tendría tanto que ver con la historia de aquel tenor napolitano que tiró de mi bisabuelo y me regaló su aire mediterráneo. Ni que entender la pena de la abuela, empeñada en cantar óperas italianas, o abrazar a Braulio y tener ganas de llorar con él sería tan y tan definitivo.
  •  La historia de mi abuela, la madre de mis tías y de mi madre, que he resumido en unas pocas líneas, es la de muchas mujeres de aquellos tiempos en los que el amor era el único estatus y en los que si una se casaba con un capitán de la marina mercante, equivalía más o menos a una licenciatura en ingeniería de hoy en día. Siempre con las renuncias enredadas en el corazón y los ovarios...
  •  Sabíamos que tras aquella melena de diva de cine se escondía una mujer frágil a la que la soledad le mordía el corazón. Sabíamos que había pasado por nuestras vidas marcándolas a fuego. Y sabíamos que se acercaba el final, que no podría vivir sin ellas.
  • Una debiera atender esas pistas inaudibles, inapreciables. Pistas disfrazadas y espías que el destino deja sobre el camino indicándonos que, como dice el refrán, «el que avisa no es traidor». Pero, las más de las veces, cuando estos acontecimientos se presentan, anclamos improvisando la vida. No estamos para mirar los recodos tie los pasillos de nuestra historia. Tenemos las piernas enredadas entre los hilos que dejan los momentos no entendidos. El día que pisé el salón alfombrado del hotel Carlton, y salió a mi encuentro Mateo Martínez-Lezo, las pistas estaban por todas partes...
Opinión personal
Lo primero que me ha llamado la atención ha sido que El salón de la embajada italiana sea una primera novela y que esté escrita tan magistralmente. Que la autora, con una prosa exquisita, nos vaya narrando los amores de tres generaciones de mujeres (la abuela, la tía y Carmela), pero sin rayar en la sensiblería, solo sentimiento. Y estos libros son los que llegan al corazón, porque a mí ha habido párrafos que me han hecho pensar mucho, sobre todo en cuántas veces hacemos cosas porque las debemos que hacer y no porque las queremos hacer.
Fantástica la forma de la escritora al cerrar en círculo la vida de las protagonistas.

Valoración: 7,5

Leído el 5 de Enero de 2.012