14 de enero de 2012

El síndrome E (Franck Thilliez)

Datos técnicos
Título: El síndrome E
Autor: Franck Thilliez
Editorial: Destino. Colección: Áncora&delfín
Primera edición: Octubre de 2.011

Sinopsis
Desde los barrios de El Cairo a los orfelinatos de Canadá en los años 50, una historia que se adentra en algo atemorizador e impactante bautizado como el Síndrome E.
Un hecho muy extraño altera el verano de la teniente Lucie Hennebelle: un ex amante suyo se ha quedado ciego cuando visionaba un cortometraje que acababa de comprar. Una película, muda, anónima, con un toque malsano, diabólico y enigmático.
A trescientos kilómetros de distancia, el comisario Franck Sharko, acepta volver al servicio bajo la presión de sus jefes, tras haber abandonado el departamento.
Se han hallado cinco cadáveres a dos metros bajo tierra que resultan imposibles de identificar, ya que tienen las manos cortadas, la cabeza abierta y cerebro, dientes y ojos extraídos.


Autor
Franck Thilliez es un ingeniero en nuevas tecnologías, que actualmente se dedica en exclusiva a la escritura. Desde el éxito de su primera novela, El ángel rojo (2003), se dedica en exclusiva a la escritura.
Sus novelas se caracterizan por unas tramas cada vez más complejas y por tener una sólida base científica.

Argumento
Nos encontramos ante dos historias paralelas, aparentemente sin nada en común: por un lado, una película ha dejado ciego a un amigo de Henebelle; por otro, se produce el hallazgo de cinco cadáveres decapitados, que investiga Sharko.
Cada uno de los dos protagonistas investiga por su lado, hasta que llega un momento en que las investigaciones de ambos coinciden y empiezan a trabajar juntos. Y poco a poco el puzzle va tomando forma ante nuestros atónitos ojos: ¿Qué imágenes contiene la cinta? ¿Qué es el síndrome E? ¿Por qué el asesino no quiere que sean identificados los cadáveres?


  • —¿Los cerebros fueron extraídos? Sí, de lo contrario hubiéramos hallado restos de líquido raquídeo o de duramadre, que está hecha de fibras de colágeno que hubieran resistido un año bajo tierra. También les quitaron los ojos.—¿Los ojos? —Figura en el informe. La tierra hallada en las cavidades oculares no presentaba resto alguno de fluidos, como el humor vítreo.
  • Los asesinos... no habían podido escapar al principio de Locard, que dice: «No se puede ir y venir de un lugar, entrar y salir de una habitación sin llevar y depositar algo de uno mismo, sin llevarse o coger algo que antes estuvo en el lugar o la habitación». Nadie es infalible o invisible, ni siquiera el cabrón más redomado. En el cuarto oscuro, los técnicos de la policía científica hallaron un minúsculo pelo de pestaña rubio, así como restos de sudor alrededor del visor de una de las cámaras de dieciséis milímetros, utilizada para filmar el asesinato. 
  • A lo largo únicamente de unos días, nuestro país vivió un fenómeno curioso. Alrededor de cinco mil personas, en su mayoría muchachas, vivieron una experiencia sorprendente. En la mayoría de los casos, se trató de un desmayo en clase durante uno o dos minutos, precedido de un violento dolor de cabeza. No hubo ningún síntoma previo. Fueron trasladadas inmediatamente a los hospitales más cercanos, donde fueron examinadas y sometidas a unos primeros análisis. A falta de resultados, fueron enviadas de nuevo a sus casas. 
    El médico indicó un mapa de Egipto, a su espalda, y señaló diferentes regiones con el dedo. 
    —Algunas de ellas, también en clase, no se desmayaron pero mostraron comportamientos agresivos. Gritos, portazos, violencias injustificadas contra sus camaradas.

Opinión personal
Aunque me encantan los thrillers, la novela negra y la policíaca, los autores franceses de estos géneros no me seducen especialmente. Pero había leído tan buenas críticas de esta novela que decidí darle una oportunidad. Y menos mal que lo hice, porque es el mejor libro que he leído en mucho tiempo. 
La trama es compleja y al principio es imposible ver la relación entre las dos historias, hasta que Sharko y Henebelle aúnan sus esfuerzos en las investigaciones y las piezas empiezan a encajar cual si de un rompecabezas se tratara.
Magistral el cliffhanger final de la obra, que nos deja con el corazón en un puño esperando la continuación. Afortunadamente, leí a continuación Gataca, porque a pesar de que el autor diga que son historias completamente independientes y que se puede leer uno sin haber leído el otro, yo no estoy de acuerdo con él, fundamentalmente porque después del mencionado cliffhanger necesitamos saber lo que ha sucedido. Y si leemos en orden inverso, ese desenlace inesperado ya lo conocemos.
En el díptico formado por El síndrome E y Gataca, Thilliez aborda el tema de la violencia, en el primero de manera temporal y en el segundo de manera cronológica, es decir, en uno llevándonos de uno a otro país, y en el siguiente haciéndonos avanzar y retroceder en el tiempo.
Respecto a los personajes, Thilliez nos cuenta al final de Gatacahay algo que he comprendido ahora y que es uno de los principales motores de mi escritura: construir buenos personajes es tan importante como crear una buena historia. Como diría un buen especialista en biología evolutiva (!), los conejos corren más deprisa que los zorros simplemente porque corren para sobrevivir. Franck y Lucie corren para sobrevivir, y es en el sufrimiento, la contradicción y la lucha donde mejor se expresan. Me gustan así, y deseo que me sigan acompañando en ese sentido.
En este sentido, tenemos a Frank Sharko, un policía atormentado por la muerte de su mujer y su hija en un accidente de tráfico que es, además, un esquizofrénico-paranoide; se pasa gran parte de la novela hablando con una joven que solo ve él. Por otro, Lucie Hennebelle, una mujer llena de problemas. Ambos, juntos y por separado, persiguen el mal absoluto para huir de sí mismos.
Esta es la primera novela de Sharko y Hennebelle; después ha publicado Gataca. Espero que sea el principio de una serie, porque la verdad es que los dos juntos dan mucho juego. 
También dice el propio autor que sacrifica las descripciones en beneficio de la acción y lo hace de forma magistral. A pesar de la complejidad de la trama, Thilliez no nos va saturando de datos, si no que los va dosificando para que nosotros podamos componer un esquema mental de los hechos que se van produciendo. Los datos fluyen de una manera natural, pero el ritmo del libro es trepidante, no puedes dejar de leer.
Una lectura que absorbe y que no te deja respirar hasta que has terminado, con un final sorprendente, que lo es aún más cuando "googleas" algunos datos que aparecen en el libro y descubres que existieron y que algunos de los hechos narrados ocurrieron realmente.


Valoración: 9

Leído el 15 de Enero de 2.012






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