18 de marzo de 2012

Del suelo al cielo (Regina Román)

Datos técnicos
Título: Del suelo al cielo
Autor: Regina Román
Editorial: Clessidra
Primera edición: Noviembre de 2.011


Sinopsis
Ser una mitómana o Antoñita la fantástica, no está mal del todo, siempre que no te reviente la vida. Cayetana es una pueblerina venida a más, cuya relajada y lujosa vida se ve alterada por el súbito descubrimiento de un secreto familiar y la llegada de una herencia.
El inesperado regalito acarrea el que puede ser el mayor problema nunca planteado, o el redescubrimiento del amor, tan ausente en su vida.




Autor
Según la página web de la autora, actriz y amante de los animales y de los bosques, con algo de hada en su intrépida naturaleza. Escribe básicamente con dos afanes: entretener y subir los ánimos. 
No aspira a una butaca en la Real Academia, le basta un taburete en la academia del Bienestar, porque si hay un monje que vendió su Ferrari, Regina Roman es la monja que regaló su Porsche Cayenne. 
Ha publicado Un féretro en el tocador de señoras, Cuarentañeras y Del cuelo al cielo.

Argumento
Antonia María García nació en Benamocarra, un pueblecito de la Axarquía malagueña, hija de unos padres que se dedican al campo. Como el pueblo se le queda pequeño, decide marcharse a Madrid y allí, ayudada por su espectacular físico, encuentra trabajo en un salón de belleza para "gente bien".
Mientras trabaja, observa a sus clientas y va apuntando en una libretita sus gestos, la ropa que llevan, sus peinados, su saber estar, su forma de expresarse..., para poder imitar todos sus comportamientos y llegar a ser como ellas algún día.
Es entonces cuando decide cambiar su nombre por el de Cayetana y cuando conoce a un mulitmillonario, cuarenta años mayor que ella, con el que termina casándose.
Cuando nosotros descubrimos a Cayetana, ya está divorciada, y toda su vida está construida sobre una gran mentira, y ha pasado a ser Cayetana de Ojeda (el García ha desaparecido; un apellido demasiado vulgar para alguien como ella; por cierto, este detalle me ha recordado a una famosilla de tres al cuarto, para la que su primer apellido, que también empieza por "G" es demasiado ordinario y ha hecho lo mismo que "nuestra chica").
Recibe una llamada de la embajada sueca en España. Cuando acude, le informan de que tiene que viajar a Suecia, porque ha recibido una herencia. Una vez en el país nórdico, el notario le comunica que su verdadero padre le ha legado una mansión en uno de los barrios más exclusivos de Madrid. 
Pero esa herencia tiene trampa: debe compartir la mansión con Neil, un impresionante "vikingo", al que nuestra protagonista intentará hacer la vida imposible por todos los medios a su alcance, para que desista de sus propósitos iniciales de compartir con ella el "palacete".
¿Conseguirá Cayetana su objetivo?

  • Tengo entendido que está usted divorciada. -Consultó un papel-, desde el año dos mil, si no me equivoco. Aquella removida de recuerdos, acrecentó mi mala leche. A ver si después de tantos años, el imbécil de Jacobo de Ojeda iba a venir reclamando las cuberterías de plata que me llevé escondidas en las alfombras. Pero claro, los suecos eran en todo caso, los que no encajaban. Que yo recordase, los cubiertos los compramos en Roma.
  • Veréis... -Adopté una pose misteriosa al máximo-. Yo no soy lo que parezco. -Los ojos de mis hermanas, se abrieron como sartenes. Reparé en que alguna podía figurarse que me había cambiado el sexo y que a mi padre el postizo, le daría un jamacuco si le llegaba la noticia. Fui presta al desvelar: - tranquilidad, es acerca de mi trabajo. Soy... Agente secreto -siseé.
  • Fue imaginármelo vestido de Indiana corriendo por el desierto y hacerme un charco, todo en una.
  • - Ya, pero eso, como tú le llames, existe. Y quiero resolvero. Quiero que Viki vuelva al Polo Norte y que el palacete me pertenezca sin "pro individuales" ni nada parecido. -Pro indiviso- me corrigió. Mmmm.
  • Socorro, diagnóstico: he perdido el norte, que alguien se apiade y me preste una brújula. Urge.


Opinión personal
Como ella misma dice, Regina no escribe para ocupar un sillón en la academia, ni con letra minúscula ni con mayúscula (eso lo digo yo). Lo hace solo para entretener, para hacernos pasar un buen rato e, incluso, en algunas ocasiones, para hacernos pensar. 
A muchas personas se les olvida que los libros son también para eso: para evadirnos, para poder olvidarnos de nuestras preocupaciones mientras estamos inmersos en la lectura. Y eso no es algo peyorativo, al contrario, tiene muchísimo valor.
Éste es el tercer libro que leo de esta autora y es, para mi gusto, el mejor con diferencia. Lo empecé a leer de madrugada y me estaba pegando unas carcajadas tales que llegué a pensar que algún vecino iba a venir a decirme que no eran horas. 
Pero como no tuve bastante con esa experiencia, ayer me permití el lujo de ir leyéndolo en un viaje en tren, yendo sola, y no podía parar de reír. Y la gente me miraba raro, ¿Pero es que no se daban cuenta que tenía un libro electrónico en la mano y que me lo estaba pasando divinamente? Pues no, debe ser que la gente en este país se ríe poco y les sorprende que los demás lo hagamos. Pelillos a la mar, no se lo tomaremos en cuenta, que no saben lo que se pierden.
Escrito en primera persona, excepto un par de capítulos escritos en tercera, con flashbacks a través de los cuales vamos conociendo la vida de Cayetana antes de que se cruzara en nuestro camino, con un estilo ágil, fresco y lleno de dichos y expresiones populares (Regina, un día has de decirme si te miras el santoral cuando escribes, porque creo que no te falta ni un solo santo por mencionar), unos diálogos chispeantes y unos monólogos cortitos que son para morirse de risa tres veces, la autora ha conseguido escribir un libro entretenido, divertido y fresco, que incluye, además, una historia de TSNR (tensión sexual no resuelta). 
De los personajes, el que más me ha gustado, obviamente, ha sido Neil. Con Cayetana no me puedo identificar, porque no soporto a los mentirosos, pero al final he terminado entendiéndola; incluso, por su forma de ser en lo que respecta a su relación con el dinero y su desmedido despilfarro, y a su afán por "trepar" y dejar de ser una pobre "chica de pueblo", me ha recordado a algunas protagonistas de la trilogía de mi admirado Terenci Garras de Astracán (un libro que estaba leyendo un día como hoy de hace 20 años), Mujercísimas y Chulas y famosas.
¿Qué más podemos pedir para pasar un buen rato? ¿Acaso vas a dejar de pasar la oportunidad de no parar de reír desde la primera página hasta la última? Te aseguro que recordarás a Cayetana durante tiempo, porque a pesar de sus mentiras y de que a veces es un pelín egoísta, en el fondo tiene muy buen corazón.


Valoración: 8

Leído el 18 de Marzo de 2.012


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