23 de marzo de 2012

Entre dioses y peones (Alberto Gómez Vaquero)

Datos técnicos
Título: Entre dioses y peones
Autor: Alberto Gómez Vaquero
Editorial: Amaniel
Primera edición: Abril de 2.010

Sinopsis
Hay un asesino en serie suelto en la ciudad. Y Raúl Hedior, el inspector encargado de atraparlo, no pasa por su mejor momento.
Crímenes, relaciones amorosas, decepciones y reglas ocultas se aúnan en esta novela para dar forma a una reflexión sobre la oscura condición del ser humano.
Todo ello en el marco de la ciudad de Valladolid, una ciudad pequeña y asustada que sirve de tablero para esta complicada partida de ajedrez.
Autor
Según su página personal, nació en Valladolid en 1984. En el 2002 se trasladó a Madrid, donde aún reside. Es  licenciado en periodismo y estudiante de Historia. Ha trabajado en medios, en empresas y en gabinetes de comunicación. Es colaborador del Grupo Editorial Pérez-Ayala, donde realiza tareas de edición y traducción.
Es autor de la novela Entre Dioses y peones y del poemario Manual sobre cosas irreparables.

Argumento
Raúl Hedior, es un inspector de policía descreído, deslenguado, con malas pulgas, alcohólico y putero (lo siento, no puedo decir mujeriego porque paga por acostarse con prostitutas), al que acaba de abandonar su segunda mujer.
En medio de esta crisis personal, aparece el cadáver de un barrendero en una vía principal de la ciudad de Valladolid. Cuando investigan el pasado del muerto descubren que fue condenado hace años por abusar y matar a su hija. Poco después, se descubre un segundo cadáver, en la misma calle, en este caso un oftalmólogo.
Raúl, con la ayuda de un periodista y de un profiler, debe resolver los asesinatos cuánto antes, porque en la ciudad de Valladolid se ha creado una gran alarma social, porque siguen apareciendo más cuerpos.
¿Conseguirán descubrir que hay detrás de esta serie de asesinatos? ¿Qué se esconde detrás de la mente de este perturbado?

  • Aquello era de película, pensó al ver el cadáver: un barrendero, con el traje de faena puesto, yacía en el suelo con un tajo en el cuello del tamaño de un bidé. ... - Supongo que ha sido muerte natural, ¿no?- preguntó Raúl dirigiéndose al médico. -¿Natural?- dijo éste, extrañado. - Sí, natural -contestó Raúl- Natural que se muriese. ¡Con ese tajo!.

Opinión personal
Aunque siempre digo que quiero hacer un paréntesis y leer el libro de Almudena Grandes que me está esperando en una de las estanterías de mi casa desde el día que salió a la venta, no puedo resistirme y sigo leyendo autores noveles. De esta obra me sedujeron el título y los colores de la portada, que no la portada en sí, porque el ajedrez y yo no hacemos muy buenas migas.
Sobre el tema de la novela no puedo hablar, porque la destriparía completamente. Eso sí, puedo garantizarte que no sabrás cuál es hasta que el autor decida contártelo. Porque no sólo es el asesino el que juega con la policía. Alberto Gómez se permite el lujo de hacerlo con nosotros y en la nota del autor nos explica en qué ha consistido ese juego. He de reconocer que al principio lo intenté y estuve a punto de conseguirlo, pero como el "maestro" al que rinde homenaje no es "santo de mi devoción", abandoné.
Lo primero que sorprende es que ésta sea la opera prima del autor. Si te dijesen que la leyeses sin saber nada sobre él, dirías que es la obra de un escritor, cuanto menos, casi consagrado.
La novela se divide en dos partes: en la primera, escrita en tercera persona, se nos cuenta la sucesión de una serie de asesinatos y las investigaciones policiales para conseguir detener al homicida;  la segunda, escrita en primera persona, es el diario del asesino (magistral la forma de introducirnos en la mente de un psicópata y como logra provocarnos sensaciones angustiosas y claustrofóbicas).

  • Me he pasado la tarde excitado, soñando con el momento de rebanarle el cuello. Pero aún tengo que esperar un día más. Supongo que es extraño que me exciten esas cosas, pero a otros les van las gordas y a otros las niñas y las viejas, ¿no?. Pues a mí me va ver morir a la gente... Eso me gusta. Me hace sentir fuerte y bien.

Con un estilo ameno, en el que hay que destacar especialmente la ironía y el sarcasmo, lleno de monólogos interiores, entremezclando narración y diálogo, ha conseguido crear unos ambientes, por un lado, costumbristas, y, por otro, asfixiantes, con atmósferas dignas de las mejores películas del cine negro.
El ritmo es lento, pero, en ningún momento, se nos hace pesado, queremos continuar leyendo para conocer el porqué de esos crímenes.
Los personajes, pocos, pero todos muy bien perfilados, más psicológica que físicamente. Lo que más llama la atención es que el protagonista, Raúl, es un antihéroe, un ser asocial completamente, cuyo papel podría muy bien intercambiarse con el del homicida.
La trama está muy bien armada, a pesar de la dificultad por las pocas páginas que componen la novela y la aparición de tanto cadáver, y logra colocar cada una de las piezas como si de un tablero de ajedrez se tratara, que es en eso, precisamente, en lo que consiste el juego.
El desenlace, que estoy segura que te sorprenderá, es el broche perfecto para una novela que aúna, maravillosamente, lo mejor de una novela negra con un análisis psicológico minucioso de lo que puede llevar a una persona a convertirse en un psicópata.


Valoración: 9,5 

Leído el 23 de Marzo de 2.012

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