14 de abril de 2012

El último hombre bueno (A. J. Kazinski)

Datos técnicos
Título: El último hombre bueno (Den sidste gode mand)
Autor: A. J. Kazinski
Editorial: Ediciones B. Colección: La Trama
Primera edición: Septiembre de 2.011

Sinopsis
Según la leyenda, siempre habrá treinta y seis hombres buenos en la Tierra para protegernos si todo lo demás falla. Sin ellos, la humanidad se extinguiría. De pronto, alguien empieza a asesinar a esos hombres con una rabia casi divina. 
El detective Niels Bentzon es el agente destinado a evitar la siguiente muerte. Para ello, deberá encontrar y proteger a un hombre bueno en concreto. 
Pero… ¿qué es un hombre bueno? Por suerte, tras veinte años como policía, Bentzon sabe ver el Mal en cada persona buena con la que se cruza.


Autor
Detrás del pseudónimo a. J. Kazinski, se esconden el autor y director de cine Anders Rønnow Klarlund y el escritor Jacob Weinreich, ambos de origen danés. 
Klarlund escribió y dirigió las películas Besat, Den attende, Strings y Hvordan slipper vi af med de andre
Por su parte, Jacob Weinreich se graduó en la Danish School of Film como guionista y debutó con su primera novela en 2001. Ha escrito varios libros infantiles y juveniles, entre los que destacan Krubet y las series Monsterjægerne y Kaptajn Blodskæg
El último hombre bueno es su primera novela conjunta. 

Argumento
Tommaso di Barbera, un policía veneciano,  investiga una serie de extrañas muertes que se están sucediendo en distintas partes del planeta separadas entre sí por miles de kilómetros.  Todas presentan  una característica común:  algo parecido a una quemadura que atraviesa de hombro a hombro la espalda de los fallecidos.
Pide ayuda a un colega de Copenhague, Niels Bentzon,  maníaco-depresivo, experto negociador en casos de secuestro,  quién,  con la inestimable colaboración de la astrofísica Hanna Lund, intentará desentreñar la relación que existe entre ellas.
¿Pueden los hombres cambiar su destino o es posible que formemos parte de un  diseño superior y que todo esté escrito? ¿Que patrón siguen los asesinatos, cronológico, temporal o geográfico?

  • La tradición de «los hombres justos de Dios» mencionada en la novela se deriva del Talmud judío, una colección de escritos religiosos que fueron redactados en Israel y Babilonia y que, según la fe, constituyen una narración directa de lo que Dios le dijo a Moisés. Dios dijo, entre otras cosas, que siempre existirían 36 hombres justos en la Tierra. Los 36 nos protegen a todos. Sin ellos, la humanidad perecerá. Los 36 no saben que son los elegidos.
  • Giuseppe Locatelli le había enviado cuatro fotos desde la India. Tommaso sacó las gafas de leer y estudió la primera imagen: la marca de la espalda del hombre muerto. Lo mismo que las demás. Y entonces vio los primeros planos de la marca de atrás. 
    «Treinta y cuatro —se dijo—. Nos quedan dos.».


Opinión personal
Desde la filosofía hasta la física nuclear, pasando por las experiencias cercanas a la muerte y la religión judía, infinidad de temas se dan cita en esta novela, que algunos han dicho que es la sucesora de las de Stieg Larsson. Ahí, lamento discrepar. Después de haber leído las tres obras que componen la trilogía Millenium y ésta, no hay comparación posible: la crítica de los males que aquejan a la sociedad sueca  que hizo Larsson no existe en El último hombre bueno; a no ser que entendamos  la lucha entre el Bien y el Mal que nos plantean aquí como crítica, algo que yo no he visto en ningún momento.
El tema de los 36 hombres buenos o los 36 hombres justos no es nuevo en la literatura de ficción. Hace algunos años, Sam Bourne escribió una obra titulada así, Los 36 hombres justos, aunque en este caso también, ni una ni la otra tienen nada que ver. La primera es un thriller típico, y aquí se aúnan la acción, por un lado, y el thriller psicológico por el otro. Ninguna es mejor que la otra, simplemente son diferentes, y su único nexo de unión es una leyenda judaica como base para novelar.
El tema de la obra podría ser la lucha entre el Bien y el Mal, el dualismo que aparece en la inmensa mayoría de las religiones que se han ido sucediendo históricamente. 
La religión es algo muy presente en toda la novela, no solo la judaica, también la cristiana (guiño a la Magdalena prostituta con una monja de igual nombre y que había ejercido antes la misma profesión), así como los valores que predican (bondad, sacrificio, ayuda al prójimo, abnegación) y la existencia o no del libre albedrío.
Estructurada en tres partes, El Libro de los Muertos, El Libro de los Justos y El libro de Abraham (títulos también con connotaciones religiosas), divididas a su vez en capítulos subdivididos en escenas (como si de un guión cinematográfico se tratase, que es lo que realmente parece la novela, una sucesión de secuencias de una película),   siguiendo un orden cronológico lineal nos narra unos hechos sucedidos en un período de unas dos semanas, ambientados fundamentalmente en Copenhague y Venecia. Estas tres partes se corresponden, esencialmente, con el planteamiento, el nudo y el desenlace.
Escrita en tercera persona, con un narrador omnisciente y con diferentes puntos de vista que nos proporcionan la visión completa de la historia, enriqueciendo así una trama formada por  dos historias paralelas, con algunas subtramas, que la hacen bastante compleja, aunque el autor consigue hilvanarla poco a poco, sin que apenas nos demos cuenta y sin que nada esté fuera de lugar, hasta que logra que todas confluyan en una historia única.
El estilo ágil y fluido, con un ritmo que va in crescendo conforme avanzamos en la lectura de la novela, hasta que, en la tercera parte, se convierte en vertiginoso, sobre todo cuando cada una de las escenas comienzan con el encabezamiento de la fecha y la hora.
Me ha encantado la forma abrupta de finalizar los capítulos, con el consiguiente cambio de personas y escenarios, que provocan aún más tensión, sobre todo psicológica. Porque hay un momento en que la acción física deja de ser importante y lo que realmente cuenta es la acción mental, que llega a ser claustrofóbica.
Algunos giros inesperados del autor (tiene una especie de cliffhanger magistral mediado el libro) incrementan aún más nuestro deseo de seguir leyendo, porque nos sentimos atrapados en una espiral que no nos da tregua.
Los personajes están perfectamente caracterizados, nada estereotipados (aunque hubiese resultado fácil crear unos arquetipos, siendo uno de los protagonistas un maníaco-depresivo y la otra una mujer superdotada también con problemas mentales).
Espacios, escenas y ambientes muy bien descritos, tanto que podemos vivir con el protagonista su ansiedad y desesperación recorriendo, por ejemplo, el Hospital General; lo mismo nos sucede con su fobia, pormenorizada al detalle.
La parte que menos me ha gustado de la novela es la que trata sobre las experiencias cercanas a la muerte (no por la historia en sí, que está muy bien contada y aunque no le tengo ningún miedo a morir ha hecho que se me pusiera el vello de punta), sino porque no le aporta nada a la trama (aún sigo sin entender el sentido que tiene en la obra, si hubieran prescindido de ella hubiese quedado, bajo mi punto de vista, perfecta).
El desenlace, para mí, tal y como se ha ido desarrollando la novela, imprevisible, como el libro en general. Es difícil imaginar que sea una opera prima y, más aún, que esté escrita por dos personas.
Algunos entendidos apuntan que, con esta primera novela, que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo y ha sido traducido a muchísimos idiomas, Kazinski ha conseguido que el eje de la literatura de intriga nórdica se desplace de Suecia a Dinamarca. No voy a entrar a valorar esas cuestiones, porque aunque soy una apasionada de los thrillers que se escriben en esos países, cuando leo me da igual que el autor sea noruego, danés, finés o sueco.
Pero sí que me gustaría hacer una apreciación personal sobre lo de “primera novela”. ¿Cuántos escritores hay en España esperando a que se les de la oportunidad de que su novela sea editada? Creo que demasiados. Hay infinidad de obras buenísimas (he tenido el placer de leer últimamente bastantes),  cuyos autores luchan cada día por conseguir sus sueños. Y yo me pregunto, ¿siempre lo que viene de fuera es lo mejor?, ¿es necesario ser un autor consagrado para publicar en este país? ¿algunos noveles no se merecen poder demostrar que ellos también saben escribir muy bien?.  Son simplemente cuestiones que me planteo últimamente y que, espero, tengan en algún momento respuesta.
 ¿Sabes qué es Rodinia? ¿Qué relación pueden tener el criptón y la tabla periódica con esta historia? Si lo quieres averiguar, no "googlees" y dale una oportunidad a Kazinski. ¡¡¡SEGURO QUE NO TE ARREPIENTES¡¡¡


Valoración: 8,5


Leído el 14 de Abril de 2.012

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