30 de agosto de 2014

Escritor novel versus escritor novel jeta






Me llamo Montse y soy bloguera. Pero, ante todo, soy persona y  me gusta que me traten como tal.

Antes de empezar con el desahogo, quiero dejar clara una cosa: me encanta que los escritores se fijen en mi blog para que lea sus libros y, si procede, haga una reseña. Es algo que desde el principio me ha llenado de orgullo. Pero hay escritores noveles y escritores noveles con mucha jeta. Mi blog sigue abierto a cualquier autor, siempre y cuando haya un mínimo respeto.

Este post no va dirigido a todos los noveles, obviamente, a los que siempre he defendido con uñas y dientes. 

Únicamente a los que no tienen ninguna clase, pero sí más cara que espalda. Lo que traducido es que tienen un morro que se lo pisan.

Sé que estás empezando y que necesitas hacerte tú mismo la promoción de tu obra, pero si vas a pedir algo, trátame como me merezco.

No te dirijas a mí con un simple saludo o diciéndome almaprendida, porque no me llamo así. Y, muchísimo menos, como si nos estuviésemos tomando el aperitivo todos los días, permitiéndote el lujo de decir que sabes que estoy de vacaciones o cosas similares.

Si me pides que me lea tu libro, moléstate en visitar mi blog, en aprenderte mi nombre y en averiguar si mis gustos se adaptan a tu estilo. Te pongo un ejemplo: hace unos meses, un escritor con el que tengo relación y me conoce me mandó un libro para que fuese lectora 0 y me dijo sé que no te va gustar, pero seguro que a eliott sí. 

No me alabes, no lo necesito. Pero no me exijas que si no tengo tiempo para leer tu novela haga una entrada sobre ella en el blog para hacerte publicidad poniendo 18.512 enlaces, porque de un simple vistazo se ve que en él no se hace propaganda nunca.

Pero, sobre todo, no me reiteres correos si ves que no te contesto. Estamos en verano y si te hubieses dignado a pasarte por la república independiente de mi casa, hubieses observado que llevo mucho tiempo sin publicar. 

Como no me conoces de nada ni te has molestado, no sabes que una lectora compulsiva no para de leer y que si no hay reseñas es por algo. Siguiendo con el ejemplo anterior, el escritor mencionado ni una sola vez me ha dicho que qué pasa con su reseña, por algo tan sencillo como que se ha molestado en conocerme un poquito.

He defendido a los noveles desde que empecé a ser bloguera, pero llega un momento que los correos impersonales, las exigencias si no contesto y el envío de libros sin haberlos pedido (de los que luego se me piden explicaciones antes de que haya pasado una semana) me tienen hasta más arriba del mismísimo moño.

Y como estoy harta de estar harta de contestar correos contando lo mismo, espero que con este post pongamos fin a esta historia que no lleva a ningún sitio. Lo nuestro no va a funcionar, te lo garantizo. Estamos condenados a no entendernos.

Si me llamas Montse y te diriges a mí personalmente, me tienes entregada. Pero te has empeñado en hacerlo al revés, que es algo que detesto. Allá tú. Por mi parte, así consigues el efecto contrario.

Colega, este sentimiento no es único. Es algo compartido por muchos blogueros. Te lo estás montando muy pero que muy mal. Si lo meditas un poquito, te darás cuenta de que para demandar algo, hay que currárselo.

No te pido un quid pro quo. Solamente un mínimo de respeto, porque seguro que tú ganas más que yo si te reseño.

Me olvidaba. Si eres tuitero, no pongas 500 tuits idénticos, dirigidos cada uno a una persona diferente, porque es la mejor manera de que no te hagamos ni caso, pasemos de tu novela y, en mi caso, te bloquee o te reporte como spam, según tenga el día. Que los lectores tenemos criterio y estamos al tanto de las novedades, que no necesitamos pistas.

Lo dicho, y parafraseando a Serrat, entre tú y yo hay algo personal



Montse Martín



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