20 de diciembre de 2016

Los amores perdidos (Miguel de León)

Datos técnicos
Título: Los amores perdidos
Autor: Miguel de León
Editorial: Plaza & Janés
Primera edición: 21 de enero de 2016

Sinopsis

Los amores perdidos es la historia de los jóvenes Arturo Quíner y Alejandra Minéo, de su relación imposible y de lo que tuvieron que sacrificar por ella. Y de dos familias, los Quíner y los Bernal, enemigas eternas. Y es también la historia de un pueblo canario, El Terrero, de héroes anónimos y caciques ambiciosos, donde las pasiones son arrebatadas, los secretos se desvelan entre susurros y las venganzas se cobran con sangre.
Los amores perdidos es el poderío de Dolores Bernal, la matriarca despótica que controla el pueblo con mano de hierro; la bondad de Alfonso Santos, el honorable y firme médico que conoce el punto débil de todos sus vecinos; el valor de Rita Cortés, la chica rebelde y excesiva, que huye a la Península para encontrar algo muy diferente a lo que esperaba; o la tenacidad de Ismael Quíner, el noble enamorado que lo ofrecerá todo por la supervivencia de su estirpe.
Los amores perdidos es un épico y colosal tapiz tejido con estas y otras muchas historias, que afectarán a la pasión de Arturo y Alejandra a lo largo de los años y que les llevará del Terrero a Nueva York, del enamoramiento al desencanto, de la separación al reencuentro para finalmente enfrentarse a un destino incierto.

Autor

Miguel de León nació a finales de 1956 en La Laguna, Tenerife. Se crio en el seno de una familia muy humilde, en Valle de Guerra, una zona rural del municipio de La Laguna, a cuya ciudad se trasladó a vivir con diez años, cuando comenzó la enseñanza secundaria. 
Mayor de seis hermanos, tuvo que ayudar desde niño a sacar a los pequeños adelante. Repartió periódicos, trabajó en una procuraduría y fue aprendiz administrativo en unas oficinas mientras estudiaba el bachiller con los adultos del turno de noche. 
Con quince años, sin haber terminado del todo el último curso de bachillerato, tuvo que desistir de la asistencia a las clases. Fue peón albañil, freganchín y pinche de cocina, camarero, ferrallista, operador de guillotina y foto montador en una litografía y, por último, administrativo en una empresa importadora, hasta el ingreso en el servicio militar. A su término, fue vigilante jurado y se hizo programador informático estudiando por su cuenta. T
rabajó como programador y analista informático y fue gestor comercial en una importante empresa nacional de la que salió en 1991 para establecer una pequeña empresa de la que ha vivido hasta hoy.

Opinión personal
Empecé a leer esta novela al día siguiente de su publicación, pero como al principio la historia es un poco liosa porque aparecen demasiados nombres y, además, mi cabeza estaba en otro sitio, la dejé. Para más inri, algunas personas me dijeron que esta novela no era para mí, que no me iba a gustar porque no era de mi estilo. Y yo me pregunto: ¿cuál es mi estilo? Porque ni yo misma lo sé.
Un día, buceando en mi estantería de Nubico, me encontré de pronto con ella y fue un flechazo.
Y me puse con ella y me fue seduciendo y hechizando cada vez más, hasta que me descubrí completamente entregada a la historia.
Los amores perdidos es una novela de amor, pero no es una obra romántica, porque tiene muchas dosis de intriga, de costumbrismo, de negra y de todos los ingredientes que os podáis imaginar.
Desarrollada fundamentalmente en un pueblo canario durante más de sesenta años (aunque podríamos extrapolarlo a cualquier ciudad de España durante el mismo período), siguiendo un hilo cronológico discontinuo (con continuos saltos temporales hacia delante y hacia atrás) y con un ordenamiento temporal in extrema res, que nos sitúa en el meollo de la cuestión desde los primeras páginas, está estructurada en tres partes y treinta y siete capítulos.
Utilizando un narrador omnisciente en tercera persona, con una prosa cuidada y envolvente, que hace que la historia fluya ante nuestros ojos cristalina, tiene un ritmo ágil y una trama muy bien imbricada y perfectamente medida, tan precisa como el mecanismo de un reloj suizo.
Los personajes de esta novela, que es casi una novela coral porque en ella tienen casi todos la misma importancia y no puede prescindirse de ninguno porque nos perderíamos una parte de ese mundo mágico que ha creado Miguel de León, están magníficamente caracterizados, tanto física como psicológicamente. He quedado enamorada de Arturo y su particular forma de amar, de María y de Ismael, y la mayoría me han emocionado y conmovido, aunque a algunos los he detestado con todas mis fuerzas.
Esta es una novela de las que dejan huella, de las que nos marcan, y aunque pasen los días seguimos pensando en algunas de las escenas que hemos leído y que en su momento nos hicieron «vibrar».
Porque este libro está lleno de emociones de todo tipo, buenas, malas y regulares: sentimos dolor por el sufrimiento de algunos personajes, impotencia antes las injusticias padecidas por ellos, alegría cuando les suceden cosas buenas, rabia ante la prepotencia de algunos especímenes que pululan por ella, y asco, un asco inmenso, con las maquinaciones del personaje en torno al cual se articula, para mí, la mayor parte de la obra.
Pienso que cada personaje y su historia bien podrían haber sido una novela independiente.
En cuanto a ambientación, tan buena como la de una novela costumbrista, en la que vemos claramente cómo se vivía en todos los aspectos en nuestro país durante más de medio siglo.
El desenlace espectacular y aunque uno de los cabos por cerrar era previsible, he llorado lo que no está en los escritos.
Resumiendo, que dice el Maestro: una novela escrita con una prosa sencilla, sin renunciar a la elegancia, con la que va desgranando poco a poco todo tipo de sentimientos y nos va deshaciendo los nudos de angustia que nos provocan sus vidas; unos personajes poliédricos, con una Dolores Bernal inconmensurable; y un abanico de emociones que nos dejan el alma en carne viva, porque Los amores perdidos es pasión y poesía en estado puro, un libro sublime que no puedes permitirte el lujo de no leer.

Valoración: 10

Leída el 13 de noviembre de 2016











9 comentarios:

  1. pues si lo tengo a la espera, como muchos otros, ya le pedí a sus majestades de oriente más tiempo libre, pero no creo que me lo concedan, en fin llegaré a él algún día

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  2. Hola, qué reseña más llena de pasión has escrito, se nota que te ha desbordado los sentimientoservicios, lo tengo pendiente desde que leí varias reseñas altamente favorables. Sin duda no tardaré mucho en leerla. Besos

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  3. Para decirte que no después de esta reseña. Apuntadísimo!
    Besotes!!!

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  4. Coincido totalmente contigo, Montse. Hoy he sacado mis recomendaciones del año y ahí está. Es una maravilla como escribe este hombre y esos personajes que construye.
    Besos

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  5. Lo tengo entre mis pendientes, pero el hecho de tener que leerlo en digital con lo dispersa que estoy es lo que me frena.
    Fantástica reseña
    Besos

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  6. Me hace gracia eso de que te digan "esto no es de tu estilo"y viceversa, nunca lo he entendido, porque ¿hay estilos de lectores? Me parto y me mondo, como el Luisma. Lo que hay son novelas, más alla de su género o géneros, como es el caso, que llegan al alma del lector, más allá de sus gustos hacia determinados géneros.

    Con respecto a esta novela, si te digo como llegué a leerla yo, te quedas de piedra, pero voy a dejarlo para otro momento, que me cansa mucho el abundar en los continuos psicofraudes de algunos bloggers.

    El caso y para centrarme, es que no puedo estar más que de acuerdo contigo, que suscribo hasta las "comas" de todo lo que has dicho y que yo aluciné con algunos personajes, que me hicieron quedarme atrapada en sus páginas, en particular la matriarca que tras su entrada triunfal, me dejó boquiabierta y me pareció tan fascinante su modo de proceder en la primera escena que supe que alguien que es capaz de pergeñar una escena así, merece todos mis respetos, porque además, ha sabido mantener a lo largo de la novela una trama al más alto nivel.

    Y a ti solo me queda felicitarte por tu reseña, porque es oro puro.

    Un beso.

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  7. Mira, a mí también me gustó mucho, pero la parte neoyorquina se me hizo un poco larga por eso no llegué a disfrutarlo del todo.
    Un beso

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  8. A mi también me gustó mucho, pero la segunda parte me costó un poco más. Se me hizo más lenta. Un beso ;)

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  9. Fantástica reseña para un libro fantástico. Una lectura maravillosa esta. Besos

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